El día que Alaska me miró desde su ventana

Un coche negro aparca justo delante de nosotros. Llega rápidamente y frena en seco. Es un mono volumen. Laura y yo que en ese momento estamos sentados en el suelo comiendo un bocadillo de jamón con tomate, dejamos de masticar y abrimos bien los ojos expectantes a lo que allí pueda ocurrir. La calle se ha quedado en silencio como si lo único importante que existiera estuviera dentro de ese coche. La puerta se abre y una bota negra se apoya en el asfalto. Un hombre sale del mono volumen. Sus piernas son delgadas y arqueadas, su cintura está envuelta por un cinturón de hebilla ancha y una camisa abierta deja al descubierto su torso marcado de costillas. Tiene el pelo largo y negro, la cara pálida y los ojos escondidos debajo de sus cejas. Es Mario Vaquerizo, representante de Elsa Pataky y marido de Alaska. Se despide del conductor y el coche vuelve arrancar marchándose a la misma velocidad con la que llegó. Mario se acerca a un portal, saca una llave, abre la puerta y entra dentro. Laura y yo continuamos inmóviles presenciando la escena. De repente una ventana se abre y una cabeza naranja se asoma cual pajarillo en su nido. Es Alaska. Me la imagino enfadada porque Mario llega tarde y ella tenía las lentejas preparadas desde hacía ya dos horas.

-¿Qué horas son estas? –le diría ella con el ceño naranja fruncido.

-Cariño, estaba ensayando con el grupo y a la Auténtica Nancy Rubia no le subían las mechas.

Pero la realidad no fue así. Alaska se dio cuenta de que la estábamos mirando y cerró las contraventanas de madera, dejándonos completamente al margen de lo que en el interior de su casa ocurría. Al final nos quedamos sin saber si las lentejas se habían enfriado o no.

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14 Comments on “El día que Alaska me miró desde su ventana”

  1. RMN Says:

    Teníais que haberla saludado con la mano.
    Igual os había invitado a lentejas.

    ;)

  2. ídem Says:

    ¿Contraventanas? ¡Qué antiguo!

    Alaska estaría resacosa del Orgullo… Ser cola de la cabalgata tiene que agotar. Además, seguro que le disteis envidia por el bocadillo…

  3. kiram Says:

    Hasta las divas con el pelo naranja comen lentejas y echan la bronca a sus maridos por llegar tarde a casa. Lo de las contraventanas no es nada viejo ¬_¬, son mucho más cómodas que las dichosas persianas, y más bonitas ;) Y sí, creo que se enfadó porque vió sus bocatas y le entró envidia :D , hasta a mí me da…

  4. La Ratita Presumida Says:

    No te saludó porque seguro que pensó “Jo, estos comiendo ese bocata y yo me tengo que conformar con una lentejas frías, porque este esposo mío llega tarde”
    Esperaría a que subiera el Vaquerizo para calentarlas en el microondas, que ya no es lo mismo. Era envidia, sin duda, por eso cerró las contraventanas.

  5. crispidekelos Says:

    daviiiiiiiiiiiiiz!
    vente a vernos a edimbra a Jay Brannan y a mí!! ya te mandé un meil con el planazo :)

  6. Carliitos Says:

    El mario vaquerizo es un poco…. gili, no?…mmm…si…XDDDDD
    Oye, que dicen por ahi de ver al jay brannan! O_O yo kieroooooo!!!!
    :’(

  7. David L. Says:

    Cris, ya he visto el plan que me enviaste al correo y me parece muy bien. Déjame que mire que plan tengo en el trabajo y si puedo me escapo a verte! y a Jay Brannan tambien!

  8. Jara Says:

    Quizás tampoco te hubiera interesado mucho lo que pasara dentro, al fin y al cabo no deja de ser un humano más con pelo naranja :P

  9. diegodelmar Says:

    no me caen bien…, ademas yo creo q a mario si q le hacen falta lentejas.

    besos

  10. calalola Says:

    jajajjaja, es divertido imaginar escenas y diálogos en otras personas, sobre todo en personajes así, e incluso en aquellos conocidos que no lo son tanto, y de los que sólo conocemos una parte…, pero claro son personas, y en el fondo cojean del mismo pie que los demás…

    besos

  11. ser_anonimo Says:

    El efecto big brother es tan tentador, y más aun si es con famosos tan increibles como la Adams Family española… yo quiero un bocadillo de esos..
    Un abz

  12. alterego Says:

    Dudo que le estuviera esperando con las lentejas hechas porque no veo a Mario comiendo lentejas (bueno, ni eso ni nada), pero me he reído mucho con tu post-ficción. Bss.

  13. David L. Says:

    Bueno, lo único ficción es lo de las lentejas, el resto es real. Aunque yo estoy seguro de que Alaska le hace lentejas a Mario. :)

  14. Meri* Says:

    Jejeje, me tienes enganchada a tu blog.

    Aqui te dejo el blog de Alaska y Mario, que lo encontré un dia curioseando por ahí, alomejor ella tambien ha escrito comentando algo de la mala leche que le entró cuando se le quemaron las lentejas, y lo que le habría gustado robaros los bocadillos de jamón…

    Saluditos!


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