TurboHigh 2000, la báscula que me humilló
¿Existe algo más humillante que pesarse en una báscula que habla? Pues sí, existe, pesarse en una báscula que habla situada en medio del pasillo de un centro comercial.
Todo empezó porque hace ya algunas semanas, al probarme una camiseta de Diesel que hacía mucho tiempo que no me ponía, pues… como decirlo para no reavivar mi trauma… ¡ya no me quedaba como un guante! Me podía quedar como una bufanda, como una falda escocesa o como una chancleta de playa pero… ¡no como un guante! Lo cierto es que últimamente he notado como la ropa me daba más cariño de lo normal, sí, que se me pegaba más al cuerpo (o mi cuerpo a ella). Así que después de de haber estado dos semanas comiendo más lechuga y menos comida basura creí haber recuperado mi forma natural.
Aprovechando que estaba en el centro comercial me acerqué a la farmacia a pesarme.
-Disculpa, ¿la báscula? -le dije digno y con una entonación casual a la señorita de la bata blanca.
-Mira aquí no la tenemos, esta en medio del pasillo –me contestó sin dejar de hacer lo que estaba haciendo. Sonreí y fingiendo no importarme la barbaridad que acababa de decir, salí del establecimiento. Caminé varios pasos y allí estaba, alta, delgada y de aluminio. Se llamaba TurboHigh 2000.
-Hola TurboHigh, vamos a llevarnos bien –pensé.
Miré a mi alrededor y todo el mundo parecía lo suficientemente ocupado como para no reparar en lo que estaba a punto de hacer. Me subí, metí mis 50 céntimos y cogiéndome por sorpresa… ¡se encendieron miles y miles de luces de todos los colores! En dos milésimas de segundo tenía a mi al lado a cinco niños que, atraídos por el espectáculo lumínico, venían a mi como las ratas al flautista de Hamelin. La báscula empezó a hablar, una voz mecánica y desagradable que me decía que introdujera mi edad y mi altura. Por supuesto, mentí. Más joven y más alto. Justo cuando le di a la tecla que accionaba el inicio del cálculo del peso, dos adultos por cada uno de los niños que habían venido antes, me rodeaban formando un espontáneo anfiteatro en la planta baja del centro comercial. Es decir, cinco niños, sumados a dos personas por cada uno de ellos… ¡hacen un total de quince personas! que fueron testigos de la catástrofe más grande que había sufrido en los últimos tiempos. La báscula dio su veredicto, y no lo dio sólo en el papelito que imprime y que expulsa a modo de eructo por la abertura inferior de su cuello, no, lo dio en una pantalla enorme, situada arriba del todo, digna de anunciar las salidas y llegadas de los vuelos del aeropuerto de Madrid-Barajas. Después del espectáculo que acababa de dar, me di la vuelta y les dije a todos con voz tranquilizadora:
-No se preocupen, soy el técnico, me habían dado el aviso de que estaba averiada y, después de ver el peso que ha marcado, evidentemente… no funciona bien.
Por supuesto nadie se lo creyó pero mientras pensaban en la tontería que acababa de decir me dio tiempo suficiente para salir corriendo y escapar de aquel lugar.

28 Mayo 2008 at 12:36 AM
JAJAJJAJAJAJA!!!!
siempre puedes salir corriendo de la misma manera con cada báscula que te peses, y al final el michelín irá disminuyendo proporcionadamente a la velocidad y la distancia recorrida
ME ENCANTAS!!!!
Me voy a dormir tó contenta después de leerte
28 Mayo 2008 at 9:16 AM
Y por fin, se resolvió el misterio del chico de las zapatillas rojas…
28 Mayo 2008 at 9:33 AM
jajjajjaja, qué bueno!!!, me ha encantado…, pero, te pasó realmente??, no lo puedo creer, jajjajaja es la monda.
Pero a quién se le ocurre hombre, aún como no era una cámara oculta o un anuncio del cinturon de impulsos eléctricos de teletienda…, jajajajja
Besos
28 Mayo 2008 at 2:25 PM
jajaja, que horror!! besos!
28 Mayo 2008 at 5:25 PM
Gracias por provocarme la primera sonrisa de la tarde.
Da para un corto.
29 Mayo 2008 at 1:43 AM
maaaaariiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!
pues ya sabes lo que tienes que hacer, nop? a quemarlos!!! hablaré con Currito.
29 Mayo 2008 at 11:48 AM
Pero a quién se le ocurre????
Básculas KK!
Me río mucho con tus post. Me encanta tu blog.
Saludos.
29 Mayo 2008 at 3:01 PM
Siempre he pensado que las básculas están trucadas, te dicen más peso del verdadero para que te pongas a dieta y vuelvas la semana siguiente a pesarte. Es su negocio.
Buen jueves a todos!
29 Mayo 2008 at 7:26 PM
Sólo para confirmar que las básculas sí están trucadas… Hace tiempo (en realidad podría alargar esta historia hasta límites insospechados) mi querido Kane y yo decidimos que era el momento de bajar unos kilitos. Así que, ni cortos ni perezosos, pusimos rumbo a una farmacia (que siempre dan más seguridad, tan asépticas ellas) y cometimos la osadía de pesarnos. El susto, mayúsculo en un principio, desencadenó en una vida sana. Tiempo después, para comprobar que seguiamos mejorando, probamos en otra farmacia y, no sólo pesábamos 10 kilos más sino que incluso medíamos como 15 cm menos!!
Conclusión: volvimos a la farmacia inicial, porque, sí, están trucadas las básculas, pero ya que lo sabemos, al menos que las barbaridades nos la diga siempre la misma, que ya hay un cariño…
29 Mayo 2008 at 9:45 PM
Lamentablemente no puedo escribir lo mismo, ya que la lechuga hincha, y las hamburguesas engordan, por mas que coma solo cuatro por dia con pan de salvado.

Saludos
Marcial
29 Mayo 2008 at 10:29 PM
Grrrr… mí me pasó lo mismo en una báscula de farmacia. Y con el establecimiento lleno. Me subí, metí la moneda y me dijo un “BUENAS TARDES” que casi me caigo del susto. Me dio la BIENVENIDA. Vociferó “MIDIENDO SU ALTURA, POR FAVOR, NO SE MUEVA”, “CALCULANDO SU PESO”. Y dio las dos medidas en un tono ALTÍSIMO similar al de los contestadores automáticos. UNO (espacio de tiempo) SESENTA (espacio de tiempo) y NUEVE (espacio de tiempo). e hizo lo propio con el peso. A todo esto, la peña de la farmacia me miraba y yo sentía el mayor de los ridículos.
Sólo le faltó llamarme gordo a la muy zorra. Por supuesto, no he vuelto.
30 Mayo 2008 at 1:37 AM
jajajaaj me parto contigo
Hace mucho q no ete veo pero seguro que sigues estupendo.
30 Mayo 2008 at 2:07 PM
Oye ídem,
Que te dijo la báscula después de darte el peso? o es que se quedó sin voz?
Yo nunca me he pesado en público, pero diría algo así:
UNO (espacio de tiempo) SESENTA (espacio de tiempo) y TRES (espacio de tiempo), Midiendo Altura: CUARENTA (espacio de tiempo) y CINCO (espacio de tiempo), y luego diría: “Anda hijo, vete a casa de tu madre y que te ponga un plato de lentejas”
30 Mayo 2008 at 4:33 PM
En la farmacia de al lado de mi casa, donde a veces me peso, justo pegado está la parada de la guagua, que siempre está llena. Ni qué decir tiene que la báscula está casi en la calle… y encima también es de la que habla… pero más friki aún, porque lleva la voz de CONSTANTINO ROMERO!!! xD
30 Mayo 2008 at 5:56 PM
Por-el-amor-de-Dios, yo quiero pesarme en una báscula con la voz de Constantino Rokmero. O mucho mejor, ojalá hubiera básculas donde pudieras elegir el personaje famoso que te dara la buena o mala noticia de tu peso.
-Pues hoy quiero oir mi peso con la voz de Mayra Gomez Kemp.
Sería genial!
30 Mayo 2008 at 7:52 PM
” No tengo novia”… iba a poner el peso que dijo pero no lo recuerdo. Me parece que como SETENTA (espacio) Y (espacio) CINCO (espacio) kilos, jajaja. Le faltó llamarme gordo. Bueno, para salvar mi honor, no lo estoy, tengo constitución ancha y yo con 70 kilos estoy pasado de delgado (por experiencia…)